Ayer, junto con dos amigos diseñadores fuimos a comprar unos tipos móviles (kakuji, en japonés). Quizás fue el mal tiempo en Tokyo, que esta vez el Sr. Sasaki se animó a mostrarnos los rincones de su taller.

La máquina más antigua del taller para moldear tipos, totalmente manejado “tracción a sangre”.
Nos contaba, que en épocas que no existía el aire acondicionado, trabajaban apenas en calzoncillos, de alguna forma tenían que batallar con el calor abrumante del plomo fundido.
En su taller duermen varias máquinas, muchas de ellas en desuso, las cuales sirven para reponer piezas de las pocas que aún siguen funcionando.
Nos comentó que en Tokyo hay unos diez talleres más de su estilo, aunque los proveedores de este gremio están casi desaparecidos.

Muestra de tipografía del taller de Sasaki
Algo muy interesante que nos explicó, era el sistema de trabajo. En su auge, anterior y posterior a la guerra, el oficio del tipógrafo demandaba muchísimo empleo. En los talleres, existía un personal que sólo se dedicaba a “recoger los kakuji”, en su mayoría contratados a destajo. Imaginense tener que encontrar el “kanji” deseado entre los miles de cajoncitos separados por cuerpos y estilos. Cada una pieza multiplicado por 5 mil, que son aprox. la cantidad de ideogramas del idioma japonés.
De acuerdo a la época, habían ideogramas populares, los que tenían más salida para ser impreso. Éstas, eran ordenadas hacia el centro de una determinada área, mientras que las menos populares se disponían hacia los extremos. Era la forma para optimizar la búsqueda.

En el conocido shopping Parco de Shibuya se realizan workshop de tipografía. Foto: art-yuran.jp
Estos “recoge tipos” empleaban unas cajitas de madera, especialmente pensada para tal labor y por cada caja completada recibían un x de dinero. Era un trabajo donde la agilidad condicionaba el salario. Entre bromas, “Sasakisan” nos dijo que la gente de antes era más inteligente, aunque implicaba de un gran desgaste físico. De haber visto sólo las barras de plomo en su taller dá para imaginarselo.
Este tipógrafo concluye, que los jóvenes no saben que el “kakuji” es la pieza de plomo en sí. Es importante que lo palpen, lo sientan en sus manos y que conozcan el origen de la impresión moderna. Paradójicamente, es sobre todo la gente más joven la que visita su tienda, quizás en busca de un auténtico souvenir.





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1 Anne Laure // Apr 30, 2009 at 3:00 pm
Wow! lo que una idea! Qu concepto! Hermoso .. Increble …
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