
Alberto Stucki es un suizo-italiano que vive en Japón hace 33 años. En mayo de 2005, su vida cambió para siempre. Su esposa e hija murieron en un incendio provocado por un pirómano. El autor de esta tragedia se llama Yuji Tateyama, que según Alberto Stucki, el tipo ya habia estado ocho veces en custodia policial por tres intentos similares.
En junio de 2005, Tateyama fue sentenciado a cadena perpetua (muki choeki, en japonés). Pero según el Artículo 28 del Código Penal japonés, al término de los 10 años de encarcelamiento, una persona puede obtener la libertad condicional. Desde 1997 a 2007, según el ministerio de justicia, 74 sentenciados a cadena perpetua fueron perdonados con un promedio de 23.5 años de prisión.
El mismo año que Tateyama fue sentenciado, Alberto inició una campaña sobre su caso para asegurarse de que este tipo quede entre rejas para siempre.
Subido a una moto, ha recorrido Japón de punta a punta varias veces. Ahora está en por su cuarta vuelta, ya ha rodado más de 180 mil km. y ha logrado obtener 95 mil firmas de apoyo.
En enero de este año lo conocí en persona, tuve que fotografiarlo para la edición de esta semana. No fue fácil hacer la foto sabiendo su historia.
También realicé una ilustración de fondo para componerlo en ella ya que la sesión fue enfrente de un hotel en Tokyo.

+sobre el caso en Metropolis aquí





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