IC4DESIGN es un estudio de diseño localizado en Hiroshima, Japón. Los descubrí mientras hurgaba en la web de SPD leyendo una nota sobre el rediseño de la revista The New York Time Magazine.
Este pequeño estudio fundado en 1998 por Hirofumi Kamigaki, realizó una increíble ilustración para una de las portadas (doble) de la primera edición del rediseño de esta reconocida revista americana.
Campaña para TOYOTA COROLLA Fukuoka
Portada de libro “The 200 Best Illustrators Worldwide”
DIE WELTWOCHE No.41
Portada de libro para la casa editorial Shinchosha Publishing
Portada de revista, ‘epi’
Poster promocional para el parque temático ‘Miroku no Sato'’, Hiroshima
“RADIO DRIVE” ORIGINAL 2008
HHMI BULLETIN Vol.22
+sobre IC4DESIGN aquí
+sobre el rediseño de The New York Times aquí
Campaña de buenos modales del metro de Tokio, la red de subterráneos que más gente transporta en el mundo.
Esta idea de Tokyo Metro comenzó en abril de este año y cada mes sale un nuevo diseño de poster. La de diciembre es la que se muestra arriba, un excelente ejemplo de ilustración simple a dos tintas.
Maniackers Design es un estudio creativo conformado por Masayuki Sato (director de arte), Mami Kobayashi, Junya Yamada y Masashi Kato.
Ellos ofrecen todo tipo de servicios editoriales y de web. También se especializan en diseñar tipografías; aquí pueden ver su galería.
El estudio está localizado en la prefectura de Gunma, en la ciudad de Takasaki, como para que no queden dudas de que hay muchísimo diseño de primer nivel fuera de Tokio.
Se llaman Yura Yura Teikoku, algo así como “imperio inestable”, un trío formado en 1989 y liderado por Shintaro Sakamoto (guitarra y voz). Viven en un suburbio al oeste de Tokyo, donde aún continúan ensayando dos veces por semana en un estudio que alquilan desde hace 20 años. Según dicen ellos está tan destartalado que no se lo recomiendan ni a bandas amateur. A pesar de que han tocado en el FUJI ROCK, el mayor evento de bandas en vivo de Japón y han trascendido internacionalmente, la banda no deja que la fama les quite su perfil bajo.
La imagen visual de Yura Yura Teikoku es también manejada por Sakamoto, quien ilustra las tapas de los CDs y maneja todo lo referente a la promoción del grupo. El año pasado la conocida editora Shogakukan publicó su libro titulado SHINTARO SAKAMOTO ARTWORKS 1994-2006.
En una de las ediciones de diciembre de Metropolis, nuestro editor Dan Grunebaum les realizó una entrevista; lean la nota aquí (inglés)
El Nirvana del cine no está en California sino en Ome, en el extremo oeste de Tokio. En las calles del pueblo se codean John Wayne con Audrey Hepburn y Charles Chaplin con Toshiro Mifune. Claro que lo hacen desde los carteles de películas, esos anuncios “retro” pintados a mano.
El autor de estos fantásticos pósters es Noboru Kubo, quien de pequeño vivía a una cuadra de un cine y al volver de la escuela quedaba hipnotizado por los descomunales carteles de las estrellas del cine. A los 16 entró como dibujante aprendiz en una agencia de publicidad del pueblo, pero durante seis meses sólo le dejaron limpiar el piso de la oficina. Obstinado, no dejó de bocetar sus ideas en su libreta personal y logró su primera oportunidad cuando negoció pintar carteles para un cine del barrio a cambio de los materiales. Así, a sus 18 años (1959), Kubo pintaba los carteles de tres cines de Ome. Le llovían los encargos del género preferido del artista, las películas “chambara” (cine B de peleas con katana) esas que también le gustan a Tarantino.
En la época del auge del cine japonés (años 50 a 60), directores como Kenji Mizoguchi, Yasujiro Ozu o Akira Kurozawa realizaron producciones que trascendieron las fronteras del país, donde las salas sobrepasaban las 7.000. En esos años Kubo pintaba un cartel por día y en temporada alta, le encargaban hasta tres películas semanales. La decadencia comenzó en los 70, donde se redujeron a menos de la mitad con el avance de la televisión. Ome se quedó sin linterna en 1973, cuando se apagó su última sala. Entonces tuvo que cambiar las divas por clientes menos glamorosos como los políticos y los comerciantes del barrio. Su revancha llegó al cabo de veinte años, cuando el festival de arte local lo rescató y de nuevo el cine brilló en su brocha.
A los 66 años, le encargan unas 30 piezas al año y le dedica alrededor de una semana a cada una. Diariamente utiliza carbonilla y pigmentos naturales (doroenogu) de cinco colores básicos (rojo, amarillo, azul, blanco y negro) que pulveriza y mezcla con un fijador natural (nigawa), una sustancia gelatinosa que resulta de hervir huesos de ballena y de otros animales. Por tratarse de una técnica con materiales orgánicos, la mayoría de los carteles de la ciudad de Ome están expuestos al deterioro de los agentes ambientales y aunque sabe que desaparecerán poco a poco, prefiere expresarse en su estilo de colores vibrantes que data de la época Edo (1603-1868).
“Japón moderno sigue siendo creativo”, afirma, “pero es sumamente difícil encontrar gente a la que le interese pintar con materiales rudimentarios y dejar de usar sus computadoras sofisticadas para hacer sus dibujos”. Dice ser un simple profesional que aprendió a pintar “un poquito mejor” que el promedio. “Valoramos las cosas cuando comenzamos a perderlas”, remarca Kubo, a quien le gustaría que la generación digital de diseñadores tome conciencia de ello.
La portada de Metropolis de esta semana fue una ilustración que realicé a partir de una foto del artista y aunque me quedé con ganas de dedicarle más tiempo, creo que las pinceladas de mi mouse logran transmitir algo de su carisma.
Algunos de los 3,000 carteles que ha pintado el maestro se pueden ver tomando el JR de la línea Chuo que sale de Tokio hacia Ome y trasbordando en Tachikawa. En total es 1 hora y 20 minutos. También se despliegan en las páginas de “Japanese Movie Billboards, Retro Art from a Century of Cinema”, un libro editado por DH Publishing Inc.
Desde el 31 de octubre al 4 de noviembre se celebrará en el exclusivo barrio de Aoyama de Tokio “100% Design Tokyo” el megaevento local de diseño de interiores. Este año, además del “Tokyo Designer’s Week” manejado por la Asociación de Diseñadores (DA) ofrece el “Container Exhibition”, una muestra muy original donde los productos son mostrados dentro de contenedores de barco y otras actividades como foros de diseñadores y música en vivo. Hoy por hoy es el evento más respetado de diseño en Japón, visitado por más de 74.000 personas en la edición pasada. ARGdIs, la muestra de diseñadores argentinos que visitó Japón en abril pasado, también estará en esta edición.
Quienes asistan encontrarán lo último en iluminación, revestimientos, telas, muebles y materiales de construcción, aunque 100% Design no es un invento japonés. Nació en 1995 en Londres, con el afán de elevar el gusto del consumidor y exhibir las innovaciones de los diseñadores. La versión UK se convirtió en imperdible para el negocio del diseño de interiores en todo el mundo.
Reed, la mayor organizadora de eventos del mundo y el gobierno de Tokio aseguran el programa y el apoyo a la prensa.
Torajiro encarnaba en un vendedor de baratijas que recorría el país al alma más castiza del tokiota de posguerra. Los jóvenes de 30, que se aburrían cuando sus papás sacaban los dibujitos de Mazinger Z o Candy Candy para poner el video de la última peli de Torasan, ahora visitan su museo. Encontré este cartel pintado a mano -con tipografía que ya no se usa- en una calle de Tokorozawa, Saitama.