Seguimos con la música… o al menos intentándola. Los miércoles después de trabajar nos internamos en un estudio cerca de la oficina, en el barrio de Harajuku. En esta reuniones aparecen un inglés (bajo), un español (teclas), un argento (viola) y yo marcando el compás. Lo bueno de los ensayos es que podemos grabarlos. Aunque sea de manera cruda nos sirve para ir corrigiendo los errores.
Los miércoles son mis días preferidos. No importa que tanto se trabaje, todos nos descargamos en el ruido.
Si hay algo que nunca está de más, eso es la diversión. Este 14 de febrero nuestra revista será la anfitriona de la fiesta “Glitterball” y lo estaremos celebrando en el “Dia de San Valentín” de los anglosajones.
Hasta el año pasado el Glitterball se celebraba “religiosamente” en Halloween. Muchos de mis compañeros de trabajo me cuentan que iban disfrazados a trabajar y volvían a día siguiente a la oficina… disfrazados y con resaca!
Junto con el evento se viene uno de los cierres más dificiles de mi vida ya que los viernes tenemos que terminar con la edición.
El logo que se muestra aquí lo realicé a partir de “invierno, amor y diversión”.
A todos los que anden por Tokio, no me queda más que invitarlos a esta reunión de más de 1.500 personas de diversas nacionalidades y donde podrán ver gente famosa.
Y para los más atrevidos, este año también habrá un concurso de disfraces con grandes premios.
Este sábado el tradicional barrio de Asakusa se pintó con los colores de Brasil. El carnaval de Asakusa, o “Asakusa Samba Carnival”, convocó este año a casi 4.500 participantes organizados en 20 grupos. Este evento iniciado en 1981 viene generando cada vez más adeptos, tanto que por 1ra. vez fue dividido en dos categorías, una principal y otra de aspirantes.
El carnaval de Asakusa no es para que el público baile; es para que baile el ojo. La mayoría se divirtió a través del visor de su cámara.
Las “yamamba gals” encontraron un nuevo lugar para mostrarse como “destaque de una escola”.
Me hubiera gustado bailar al lado de esta “passista”, pero aqui solo se puede bailar despreocupadamente en una fiesta (matsuri) que se hace en cada pueblo o barrio durante el verano.
El fin de semana pasado fui al barrio de Harajuku con unos amigos, un lugar sórdido por la cantidad de “especies de gente” que la habitan y donde Elvis está presente también, no importa el clima que haga, los rockeros siempre están allí, porque el rock nunca muere. De paso, encontré este video para que aprecien el frenetismo de estos japoneses, ellos tienen el mejor antídoto contra el estrés.
Otro sitio imperdible si visitas México, Teotihuacán está a menos de una hora del DF (central de autobuses del norte). Es un lugar mágico que irradia una energía impresionante, fue mi primera experiencia subir unas pirámides, recorrerla lleva unas cuantas horas. + info